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Rafael Cerro deja un buen sabor de boca en Sevilla

Juan del Álamo y López Simón, que también dejaron una buena impresión, fueron ovacionados

Publicado en Marca.com | 16-05-2011

Rafael Cerro ha cortado una oreja y ha confirmado el interés de la afición en el festejo celebrado esta tarde en la plaza de toros de La Maestranza, donde se ha lidiado una novillada de Espartaco que cumplió en varas pero que llegó al último tercio muy justa de gas. Juan del Álamo y López Simón, que también dejaron una buena impresión, fueron ovacionados.

Rafael Cerro firmó lo más destacado frente al tercero, un novillo con buen son con el brilló en el saludo a la verónica y un quite capote a la espalda. Brindó al público e hilvanó una faena que tuvo temple por ambos pitones: los naturales tuvieron profundidad y la ligazón fue el pilar de su toreo sobr la mano diestra. Faena de buen nivel y mejor corte, que rubricó con una estocada entera de la que salió prendido, afortunadamente sin consecuencias. El sexto, que llegó a derribar al caballo, no le permitió redondear el triunfo, pues llegó muy tardo, con poco empuje y un punto reservón al último tercio. Cerro se mostró tesonero, pero el lucimiento era imposible. El desacierto con el descabello hizo que escuchase dos avisos.

Juan del Álamo había sido silenciado por su labor frente al que rompió plaza, un novillo de Espartaco soso con el que el salmantino llevó a cabo una labor de porfía e insistencia cuya principal virtud fue la voluntad del novillero por agradar. Se entretuvo demasiado con el descabello, y escuchó un aviso. El cuarto, un torito por cuajo y presencia, se empleó en el peto, pero varias costaladas mermaron sus facultades. Del Álamo, que brindó al público, se encontró con un astado al que no podía bajar la mano pero al que extrajo algunos muletazos que hicieron sonar la música. Después, acortó distancias, lo que le restó ritmo a una faena desigual.

Tampoco el segundo, suelto y sin fijeza, ofreció demasiadas posibilidades a López Simón, que se mostró voluntarioso y se presentó siempre dispuesto en los medios. El novillo, desclasado y agarrado al piso, solamente le dejó demostrar sus ganas. El quinto fue un novillo serio con el que López Simón logró una faena entonada, que tuvo una tanda inicial de mucha transmisión y recorrido, de rodillas en los medios y el toro muy cerrado en tablas, y en la que el novillero se mostró en todo momento dispuesto, cruzándose al pitón contrario, arrancándole las embestidas a su oponente. Éste, que la tomaba sin clase y con poca fuerza, no permitió que la labor cobrase mayor consistencia.