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Más que nunca, Algemesí, por Vicente Sobrino

por Vicente Sobrino

En los malos tiempos que corren para la cosa taurina, cualquier manifestación popular que la apoye ha de ser especialmente bienvenida, En otra época, casos como el de Algemesí no tendría sino la importancia propia del evento. Ahora bien, en la situación actual es detemtinante contar con la afirmación del pueblo ante su feria taurina.

La tauromaquia corre peligro de extinción. No nos engañemos. No miremos hacia otro lado. Aunque tampoco se froten las manos los antis, porque no son ellos los que precisamente motivan el desasosiego. Aquí la historia tiene varios frentes, pero el de los contrarios a este espectáculo no es, ni mucho menos, el que más debía preocupan Eso sí, tampoco se debería perder de vista ese fuego. Al mínimo descuido, lo azuzan y nos vemos rodeados de llamas por todas partes.

Los peligros que acechan al espectáculo taurino son varios. Unos nacen, crecen y se desarrollan en el mismo seno de la tauromaquia. Otros proceden de agentes extemos, que son los más llamativos y los que los propios tatuinos más temen. Cualesquiera de esas dos procedencias son nocivas. Pero conviene tener bien claro cual de las dos puede tener mayor influencia.

Desde dentro de la tauromaquia, los propios profesionales, e incluyo a empresarios, toreros, apoderados, ganaderos, etc. y no excluyo a los medios de comunicación, deberían pensar más en el futuro y menos en el presente. la impresión evidente es que todo el mundo piensa y vive al día, sin importarle que las soluciones de urgencia de hoy pueden generar problemas mañana o pasado mañana. La frase famosa se hace patenta una vez más: "hay que llevárselo cuanto antes”. Una actitud egoísta, que bien define lo que les importa la fiesta y su supervivencia.

Se quejan los profesionales de la falta de apoyo de la Administración. Tienen razón cuando la acusan de no prestarle la atención debida. Pero la pierden cuando ellos mismos son incapaces de formar una sólida unión, que sea capaz de demostrar cuan importante es en materia socio-económica el espectáculo taurino. Al margen de tradiciones, cultura u otros aspectos que hoy en día parece que por ellos mismos no posee la fuerza suficiente como para presentar una seria reivindicación.

Y la prensa. No me escondo. La denuncia ante lo fraudulento, ante el abuso de los poderes fáctico del toreo, ante cualquier actuación que suponga mermar su emoción, ha de ser presentada a la sociedad. Aunque luego los profesionales, algunos 0 muchos, que más da, señalen que con esos ataques lo único que se hace es dar la razón a los antis. No se equivoquen, señores. Que no es así. los ataques de los antitaurinos tiene como objetivo principal acabar con la tauromaquia; los ataques, las dentmcias, que desde la prensa taurina se puedan hacer tienen un fin muy diferente: defender; precisamente, la verdad y la pureza de la Fiesta.

De cualquier manera, mientras el pueblo continúe pidiendo toros..."volem bous"...toros tendrá. Porque su fuerza mueve esa montaña incapaz de movilizar por parte de quienes en verdad tienen mayor responsabilidad. No hay antis que valgan, ni administraciones que caprichosamente veten o prohiban el espectáculo taurino. Si el pueblo dice sí, ya puede la oficialidad política decir misa.

Por eso más que nunca, Algemesí juega un papel tan importante. Cada año nos repetimos en tópico hacia esta manifestación tan popular. Pero ¿qué es un tópico?, sino una verdad repetida cien veces. Pues eso. Algemesí sale a la calle. Pide toros. Y toros tiene. Nadie es capaz de construir una barrera infranqueable cuando el pueblo habla. Y más cuando lo hace con toda la razón del mundo. Cuando la tauromaquia recibe puyazos traseros, banderillas de fuego y bajonazos, sale Algemesí para poner las cosas en su sitio.

Por eso ahora, más que nunca, ¡Algemesí!

Publicado en la revista "El Forat" nº13 (año 2006)

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El Autor

Vicente Sobrino Gómez es periodista y crítico taurino del periódico "El País" y de la cadena SER