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Insufrible, indefendible. Crónica de la octava de Feria en Burladero.com

Tarde caótica de principio a fin

Ni tiene justificación ni se puede defender un espectáculo tan nefasto. Todo salió mal. No hay manera de encontrar algo positivo que destacar de una tarde que se torció desde el principio y que ya no se pudo enderezar. Era un festejo inédito, la primera vez que se organizaba una corrida exclusivamente de rejones, y el resultado artístico no pudo ser más deplorable.

Muchas caras nuevas en los tendidos, apasionados del caballo que no entendían aquello que estaban presenciando. Evidentemente no era rejoneo. Rejoneo es toreo, temple, gracia, torería, limpieza... y nada de todo eso se vio sobre el albero de Algemesí.

Encontronazos y más encontronazos. Chocaban los novillos contra las cabalgaduras y contra los subalternos, que también tuvieron una actuación aciaga. No, no hubo limpieza ni armonía, ni toreo, ni prácticamente novillos.

Muy bajos de presentación los tres primeros. El segundo me aseguraron que era una cabra, aunque yo lo vi más en el tipo de la "Espada", la famosa bicicleta de Induráin. No recuerdo una bronca tan grande en esta plaza. El último lució mejor presencia, aunque tenía dos plátanos gachos por cuernos. Fue el que mejor juego dio, porque al resto les faltó el yugo para convertirse en mansos de carreta.

Tampoco los rejoneadores dieron pie con bola, y con su actuación sólo consiguieron incrementar aquel desaguisado ganadero. Abrió festejo José Luis Cañaveral, que clavó madera a base de bien a pesar de la inmovilidad de su primer antagonista.

Y pretendió seguir clavando sin fin en su segundo, hasta que la presidencia le dijo basta. Lo hizo por doquier: banderillas bajas, contrarias, pescueceras... y el sainete con el rejón de muerte no tiene perdón. Los dos contrarios en el costillar dolieron hasta en el tendido. Por cierto, ¿era necesaria tanta violencia con el descabello para intentar que humillasen los astados? Los hocicos sangrando no agradaron a nadie.

También se mostró muy desigual clavando Juan Manuel Cordero frente al primero de su lote, "la raspa", que embestía a arreones. Además se dejó alcanzar las cabalgaduras todas y cada una de las veces que se dispuso a banderillear.

Aunque para topetazos los tres consecutivos que sufrió intentando quebrar al que cerraba festejo, dos en la barriga y uno en los pechos. Matando volvió a ser alcanzado en la grupa, aunque por fortuna no se produjo ninguna cornada.

Ficha del festejo:

Algemesí, 1 de octubre, 8ª de feria. Lleno. Novillos para rejones de Marcos Núñez (1º y 2º), Nazario Ibáñez (3º) y Javier Molina (4ª). Bajos de presentación y mansos los tres primeros, el segundo impresentable. Mejor el último.

José Luis Cañaveral, que sustituía a Javier Cano: saludos por su cuenta y pitos tras dos avisos.

Juan Manuel Cordero: saludos por su cuenta y vuelta al ruedo por su cuenta.