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Tomado de Mundotoro | 23-02-2011 | MIGUEL FERNÁNDEZ
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Madrid (España). ‘El Estado no hace nada ni por nosotros ni por toda la Fiesta. Es el gerente del patrimonio único que supone el toreo y nos maltrata. Sé que ayuda a razas vacunas no de lidia en peligro, pero al bravo ni agua’. Con la claridad y el conocimiento que le permite una vida dedicada al toro y a la veterinaria habla Victorino Martín García, criador de la afamada ganadería de Victorino Martín, cuya procedencia, Albaserrada, es el eje de la sexta entrega del reportaje sobre los encastes en peligro de extinción.
El ganadero, que a través de su otra vacada, Monteviejo, también cría el encaste Vega Villar -sobre el que se publicará una próxima entrega- considera que ‘de Europa recibimos ayuda pero en el concepto de la carne, no de la crianza de ganado bravo. El problema es que ha habido miedo y complejo al pedir algo por los toros, porque parece que hicimos algo malo cuando no es así’.
‘Hemos sido pioneros en la selección de animales, mantenemos zonas naturales deprimidas y de baja rentabilidad en estado casi puro, mantenemos el genotipo del vacuno…es para estar orgullosos aunque no nos lo reconozcan. Ese reconocimiento se augura escaso para el criador: ‘poca gente da importancia a criar este u otros encastes. Mi padre recuperó el encaste Albaserrada del matadero, pero sólo cuando triunfó encontró la recompensa del reconocimiento’.
Victorino hijo también se suma a la idea de una nueva legislación sobre ganado bravo: ‘la actual ley es desproporcionada; apenas hay conocimiento de ganado extensivo. No saben que convivimos con especies cinegéticas como el jabalí o el ciervo que no son saneadas. Yo pregunto ¿de qué sirve sanear dos o tres veces al año nuestras reses con todo el esfuerzo humano y económico que conlleva si no se sanea a esos otros animales? Otra cuestión sobre la legislación actual: las indemnizaciones por sacrificio son irrisorias, menos de un 10% del precio del animal. Lo primero que hay que pedir es el derecho a percibir ayudas por crianza de especies en peligro de extinción.
Dentro de estas cuestiones sanitarias, el ganadero reconoce que ‘en Victorino dimos un positivo hace seis años por brucelosis; se vacunó a ese animal y la vacuna extendió la enfermedad a un tercio de la ganadería, algo que estamos notando en estos momentos. Ahora llevamos los saneamientos bien, pero siempre con mucho trabajo y teniendo siempre presente la Espada de Damocles de dar positivo’.
En cuanto a la existencia de una posible reserva de sangres asegura que ‘Hace tiempo se hizo un banco de germoplasma -genes-, pero su gestión no fue muy seria. Se seleccionaron ganaderías más por amiguismo que por importancia. Fue un intento que quedó ahí’, reconoce preocupado por la desaparición de las ganaderías de ‘Benavides y Cobaleda y porque queda muy poco de Contreras, Pérez de la Concha y otras…’.
‘Sin embargo, cuando lo hacen bien es justo decirlo’, afirma en referencia al Ministerio de Agricultura en la ayuda logística a la crianza:‘Dan ayudas al Libro Genealógico de la Raza de Lidia y promueven que las asociaciones hagan planes de crianza. La Unión (UCTL) junto con la Facultad de Veterinaria de Madrid ha elaborado un plan de selección y conservación de especies que nos ayuda mucho a la hora de la cruza de reses para evitar la consanguinidad’.
Con esta amenaza como centro, explica Victorino su método de renovación de sangres y sementales:‘Desde que nació la ganadería de Victorino Martín, no ha entrado nada. Funcionamos con las distintas familias. Siempre está el miedo de la consanguinidad, porque no avisa. Hace más débiles ante enfermedades a los animales. Por ejemplo este asunto es grave en Saltillo, porque allí son propensos a la tuberculosis y suelen dar problemas en los saneamientos’.
Y para el futuro, una advertencia: ‘El mundo del toro tiene que reaccionar en conjunto para que todos sepan cómo de importante son los toros. Llegará un momento en que los gobiernos despierten y nos ayuden, aunque cada año que tardan caen ganaderías o encastes como he dicho. Claro, que también deberíamos saber qué pedir y cómo hacerlo. En España deberíamos unirnos no sólo los ganaderos sino todo el mundo del toro’, finaliza Victorino Martín.