Una Plaza de Toros única, en Las Provincias

Una Plaza de Toros única, en Las Provincias

Nos referimos obviamente a la de Algemesí, una plaza de quita y pon, sí, pero ciertamente única, sin par en el mundo de los toros, declarada Patrimonio Cultural. En ella tiene lugar por estas fechas septembrinas la feria de novilladas más antigua e importante de España. Si bien los antecedentes de la fiesta se remontan a 1643, es a partir de la segunda mitad del siglo XIX cuando se organizan las primeras novilladas y nace la popularmente conocida Semana Taurina de Algemesí.

La singular plaza es «toda una joya de la arquitectura rural que año tras año se levanta casi de forma milagrosa en la plaza del Ayuntamiento», según podemos leer en la ‘Historia de la Tauromaquia en la Comunidad Valenciana’ que ‘ABC’ publicó por fascículos en 1996.

Al igual que en la mayoría de los pueblos, en Algemesí la plaza de toros tradicional se hacía mediante la colocación de carros y talanqueras, hasta que en 1943 surgió la forma y estructura que ofrece en la actualidad, dividida en ‘cadafals’ de madera. Se trata de un cuadrilátero con los lados paralelos a las fachadas de los edificios que configuran la plaza Mayor, proyectado por Joan Segura de Lago. Por cierto que este arquitecto, presidente de Lo Rat Penat entre 1961 y 1972, forma parte de la nutrida nómina de hijos ilustres de la ciudad, tales como -permítasenos el inciso- Juan Bautista Cabanilles, organista y compositor de música barroca; beata Josefa Naval Girbés; Martín Domínguez Barberá, mi inolvidado maestro, director de LAS PROVINCIAS como sucesor del insigne Teodoro Llorente.

La pasión por los toros es característica arraigada en la gran población ribereña. Integrados en una treintena de peñas ‘cadafaleras’ bautizadas con ingeniosos nombres, a lo largo de diez días estos aficionados vivirán con sano humor y armonía un ambiente plenamente festivo, asentando sus reales en el bien cuidado Parque Salvador Castell, donde cada peña instala su propia caseta.

Sobre la arena del coso algemesinense han hecho el paseíllo a través de los tiempos infinidad de diestros con sueños de fama y riqueza. Uno de los que pese a los años transcurridos todavía permanece en la memoria de la afición es Manolo Cortés, un novillero valenciano de adopción que iba para figura -ya había triunfado en Madrid y Barcelona-, cuya carrera sería trágicamente segada en Algemesí cuando tan sólo contaba 18 años de edad. Fue el 28 de septiembre de 1944. Los homicidas pitones de ‘Bellaflor’, un novillo de la ganadería de Frías, acabaron esa tarde con sus ilusiones, con su vida en flor. Meses después, el 9 de abril de 1945 Carlos Arruza -que junto con Manolete protagonizaron una de las épocas más gloriosas de la historia de la tauromaquia- haría su presentación en Valencia. Y el acontecimiento venimos a recordarlo aquí por lo que tuvo de gesto humanitario, ya que el revolucionario lidiador mexicano donó sus honorarios -50.000 pesetas- a la desconsolada madre de Cortés.

La Setmana de Bous d’Algemesí empieza ya. ¡A divertirse, chicos y chicas peñistas, algemesinenses todos! Y que Dios reparta suerte.

Galeria de fotos del Muntatge de La Plaça, per Pepe Furió, en facebook

 

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