Corta dos orejas y Víctor Barrio se lleva otro trofeo en un encierro de Manolo González, sin excesiva raza pero manejable
Publicado en Levante EMV | ENRIQUE AMAT | 09-05-2011
Juan Carlos Bianchi, un célebre jugador y más tarde entrenador de fútbol argentino aseguró en una ocasión: ” los que complican el fútbol son los técnicos. Y es que lo embarramos todo con conceptos y palabras. Porque el fútbol es mucho más simple, viejo. Es hacer lo que debes hacer en todo momento, con la máxima disciplina y la mayor sencillez”.
Viene esto a colación porque ésta fue la receta que aplicó el triunfador de la novillada de ayer en Valencia, el coletudo valenciano Pascual Javier. Torero forjado en las aulas de la escuela de tauromaquia de Valencia, se trata de un espada de formas algo toscas pero que ayer demostró conocer la profesión.
El hombre afrontó el compromiso con decidida disposición. Y, sin ningún técnico, léase taurino, que le marease con sus consejos desde el callejón, se aplicó con disciplina y lucidez para resolver la papeleta, tal como apuntaba el citado Bianchi.
Ya de salida manejó el capote con soltura y ganando terreno a sus oponentes. Luego ayudó mucho a romper a su primero, al que acompañó y acompasó en sus embestidas en una labor en la que mostró suelta desenvoltura y facilidad para ligar los muletazos por ambos pitones. Y volvió a poner de manifiesto sentido de la ligazón y de la colocación ante el quinto. Si darse importancia, haciendo las cosas con facilidad y firmando un trabajo de más fondo que forma, pero suficiente. Y, con los dos de su lote, se fue detrás de la espada con tanta fe como convencimiento. Un triunfo legítimo el suyo.
Los novillos propiedad de Manolo González estuvieron correctamente presentados. Variados en sus pelajes y muy bien armados, no anduvieron sobrados de clase ni raza pero dieron juego. Fue y vino aunque sin entrega el tosco primero. Tampoco tuvo calidad el segundo, aunque rompió y fue a más en la muleta, si bien se apagó pronto. Enseñaba las puntas el colorado tercero, que se agarró al piso y se rajó a las primeras de cambio. No tuvo complicaciones el castaño cuarto, que se dejó, en tanto que el quinto, acobardado de salida, también fue a más y acabó tomando los engaños con fijeza. El burraco sexto, remiso y con genio, transmitió.
Víctor Barrio sorteó el peor lote, lo que no fue óbice para que luciese por su firmeza de plantas. Sus dos faenas estuvieron presididas por el valor, y en ellas pisó siempre terrenos de compromiso.
El veterano Juan Vicente, falto de sitio y oficio, mató la novillada con voluntad y dignidad.
FICHA
Floja entrada en tarde soleada. Utreros de Manolo González (2º, 4º y 6º) y González Sánchez Dalp (1º, 3º y 5º), bien presentados, variados de pelaje y muy bien armados, sin clase aunque manejables. Juan Vicente ( grana y oro), silencio tras aviso y silencio. Pascual Javier (rosa y oro), oreja y oreja. Víctor Barrio (verde botella y oro), saludos tras aviso y oreja. Entre las cuadrillas se lució con los palos el debutante Javier Rodríguez y Jaime Soro picó bien al 4º. Preside Amado Martínez. Pesos: 473, 407, 430, 411, 483 y 446.