.
Un espléndido quite por chicuelinas del novillero salva una tarde que se prolongó demasiado por la falta de acierto con la espada
Tomado de SUR.es | 11-04-2011 | BARQUERITO | MADRID
El oficio, el valor, el amor propio del placentino Francisco Pajares, que ha cumplido ya cinco temporadas en el escalafón; la falta de oficio, el tesón y también el valor de un torero sevillano, Javier Jiménez; y el personal regusto de Angelino de Arriaga, novillero mexicano que, apenas cumplidos los 20 años, inicia su quinto curso como novillero.
Una novillada seriamente armada. De ganaderos de nueva planta o nuevo cuño, Rafael y Ana Muñoz, de Morón de la Frontera, y dos hierros debutantes en Madrid: ninguno pudo, por tanto, tomar antigüedad. No ha salido el experimento: demasiadas notas negativas. Sólo la bondad de un segundo que sacó en la muleta cierto son y descolgó. Con genio en el caballo, todos salvo uno calamochearon de blandos al sentir el castigo.
No fue novillada lucida ni sencilla ni imposible. Pero sonaron hasta ocho avisos y eso da una idea de que la empresa costó. Doce descabellos de Pajares a toro sin descubrir, el cuarto; siete intentos de Javier Jiménez con la espada que soltaba en cuanto hería en el último, y cinco más en el primero de los novillos que mataba en Madrid. Total: se fue el tiempo, que no vuelve…
lea la noticia completa en Sur.es
Ficha del Festejo:
Plaza:
Madrid. Cuarto festejo de temporada. Fuera de abono. 4.000 espectadores. Soleado.
Ganadería:
Cuatro novillos de Sierra Borja (Rafael Muñoz) y dos de Ana Muñoz. Novillada ofensiva, muy astifina, de desiguales hechuras.
Novilleros:
Francisco Pajares, saludos tras un aviso y silencio tras dos avisos; Angelino de Arriaga, vuelta tras un aviso y silencio tras un aviso; Javier Jiménez, silencio tras un aviso y silencio tras dos avisos.