MUJERES TORERAS, por Enrique Amat

MUJERES TORERAS, por Enrique Amat

MUJERES TORERAS

por Enrique Amat

La feria taurina de Algemesí anuncia para el domingo 19 de septiembre una novillada con un cartel compuesto totalmente por mujeres. Ese día se lidiarán astados de Lagunajanda y actuarán las novilleras María Morillas, de Algemesí y la murciana Conchi Ríos, con el aditamento de la rejoneadora Noelia Mota.

Este cartel pone de nuevo de actualidad el tema del toreo femenino, que comienza último cuarto del siglo XVIII, en plena hegemonía de espadas como Joaquín Rodríguez Costillares, Pedro Romero y “Pepe-Hillo”. Por aquellas calendas, una mujer se atrevió a rivalizar en los cosos. Nicolasa Escamilla, La Pajuelera, derrochó un valor asombroso por las principales plazas de toros. Incluso una tarde destacó en la plaza de toros de Zaragoza, donde picó y lidió un toro ante la atenta mirada de Goya, quien la inmortalizó en uno de los aguafuertes que conforman su espléndida Tauromaquia.

En el siglo siguiente, Martina García recogió el relevo de la anterior y el mismísimo “Curro Cúchares” elogiaba su desmesurada valentía, al tiempo que lamentaba que su desconocimiento del oficio. El torero femenino vivió en este siglo XIX un auge que no había experimentado en el XVIII y que no habría de revalidar en el siglo XX. De esta época son toreras como Juana Calderón La Frascuela, Juana Bermejo, La Guerrita, y a finales del siglo destacaron también Dolores Sánchez La Fragosa, así como Petra Kobloski, pionera de las cuadrillas femeninas, y las catalanas Ángela Pagés Angelita y Dolores Pretel Lolita.

Un torero travestido

Pero el caso más célebre de mujer torera, por lo rocambolesco de su historia, lo protagonizó por aquellas calendas María Salomé La Reverte. Torera valiente y dominadora, a partir de 1908 aseguró que era un hombre y siguió toreando como tal, anunciándose como Agustín Rodríguez. Una vez retirado, Agustín volvió a convertirse en María Salomé, y aseguró que realmente era una mujer que se había servido de esta fingida ambigüedad para burlar la prohibición y seguir toreando.

Y es que Juan de la Cierva, ministro del gobierno de Antonio Maura, había prohibido por Real Orden del 2 de julio de 1908 el toreo a pie de las mujeres. Aquella decisión se fundamentaba en el hecho de que el espectáculo era “impropio y opuesto a la cultura y a todo sentimiento delicado.”

Con todo, en el año 1933 se dio la venia para torear a las mujeres, a pesar de que el artículo 124 del Reglamento Taurino de 1930 mantenía la prohibición, y ello propició que surgiera la figura de la torera Juanita Cruz, con quien llegó a alternar Manuel Rodríguez Manolete en sus primeros tiempos. Contó con los parabienes de los críticos más exigentes y debutó en Las Ventas el 2 de abril de 1936, después de haber toreado más de cincuenta festejos en otras plazas. Fue la primera mujer en ser investida matador de toros, ya que tomó la alternativa en Fresnedillo (Méjico) el 17 de marzo de 1940, de manos de Heriberto García.

Se levanta la prohibición

Cuando acabó la Guerra Civil el Reglamento Taurino, que había sido modificado por el ministro de la Gobernación, Salazar Alonso, fue de nuevo reformado y los taurinos impusieron otra vez la prohibición a las mujeres. Ello duró hasta que el 12 de Agosto de 1974, por medio de una Orden Ministerial se produjo la liberalización de la prohibición, debido sobre todo al impulso de la torera alicantina Ángela Hernández.

La supresión del artículo 49 del Reglamento Taurino de 1962 motivó que se crease el llamado un fenómeno de las señoritas toreras que, salvo honrosas excepciones, tuvo en sus principios una vida efímera y poco brillante. Un grupo organizado por el empresario de Paco Rodríguez, que conformaron la vedette catalana Alicia Tomás, Joaquina Ariza La Algabeña, la malagueña Mary Fortes, Lola Maya, Purita Linares y Rosarito de Colombia tuvieron una fugaz fama, y aquello no fue sino una moda pasajera que pronto cayó en desuso.

Con todo, a partir de ese momento la presencia de la mujer en los ruedos comenzó a tener una mayor carta de naturaleza, y así otras seis mujeres han logrado alcanzar la borla de matadoras de toros. Tras la citada Juanita Cruz logró la borla de matadora de alternativa la venezolana Berta Trujillo Morenita de Quindío, en el año 1968 en la plaza de Comacalco siendo su padrino José Ramón Tirado. Luego lo hizo en 1979 Ángela Hernández teniendo como padrino a Manolo Martínez.

Años más tarde la torera mejicana Raquel Martínez fue doctorada el 20 de septiembre de 1981 en Tijuana, de manos de Rogelio Leduc con Adrián Romero de testigo. Por su parte, la albacetense Maribel Atiénzar actuó con bastante frecuencia como novillera en plazas de España y América llegando a tomar la alternativa en la plaza de Pachuca, el 28 de noviembre de 1981 de manos de Ernesto Sanromán El Queretano en presencia de la también torera Raquel Martínez con toros de Pepe Garfias. Por su parte Maria Dolores Velásquez Lola de España nacida en Barcelona aunque afincada en Perú, tomó la alternativa en la plaza Sol y Sombra de Lima, el 19 de enero de 1986 investida por el matador peruano Daniel Palomino con César Caro de testigo.

Matadoras de toros

Mucha mayor relevancia tuvo la carrera de Cristina Sánchez. Nacida en Madrid el 20 de Febrero de 1972, fue alumna de la Escuela de Tauromaquia de Madrid y tras intensas campañas como novillero, habiendo logrado abrir la puerta grande de la plaza de Madrid, el 23 de Mayo de 1996 Curro Romero le dio la alternativa en la plaza francesa de Nimes, en presencia de José María Manzanares. Su padrino le dijo lo siguiente al darle la alternativa: “El toreo es caricia. ¿Y quién mejor para eso que una mujer?”. Toreó con mucha frecuencia durante varias campañas.

Por su parte, la malagueña Mary Paz Vega tomó la alternativa la alternativa en Cáceres en 1997 y su madrina de doctorado fue precisamente Cristina Sánchez y el testigo, Antonio Ferrera. Ha llegado a confirmar su alternativa en Madrid y quien goza de gran cartel en plazas venezolanas y sobre su carrera en los ruedos afirma: “Creo que por el hecho de ser mujer lo tengo igual de difícil que mis compañeros, ni más, ni menos. Una cosa está clara: si no vales para el toreo, no vales, seas hombre o mujer”.

Finalmente, las últimas mujeres torero que han llegado a la alternativa han sido Raquel Sánchez, alumna en su momento de la escuela de tauromaquia de Madrid y doctorada en Toledo el 27 de mayo de 2005 de manos de Eugenio de Mora en presencia de Manuel Amador y Marbella Romero, 15 de diciembre de 2007 en Morelia, Michoacán, de manos de Rafael Ortega y ante la presencia de Isaac Chacón, con el toro Juan Diego de Pepe Garfias. Y el 28 de febrero de 2010 lo hizo Hilda Tenorio en la Monumental de Méjico, lidiando toros de Autrique de manos de Manolo Mejía en presencia de Ruiz Manuel.

No hay que olvidar a Conchita Cintrón. Nacida en Antofagasta, Chile en 1922, adoptó la nacionalidad peruana y fue una rejoneadora que toreó a caballo por las principales plazas de Hispanoamérica.

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