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Adrián cuaja un novillo de vuelta y Cerro pone el aplomo, en Burladero.com

. Publicado en Burladero.com | M. A. Hierro | Cuéllar | 30-08-2011 Un cuarto de entrada en Cuéllar para asistir a la primera novillada con caballos del ciclo, con un encierro de Hermanos Peralta para Francisco Montiel, Fernando Adrián y Rafael Cerro.

Metió la cara en el capote de Montiel el primero, pero enseguida hizo amago de reponer, y puso los pitones en el cuello del penco. Bueno fue siempre el pitón derecho, por el que el animal la quería siempre por abajo y el novillero no siempre se la dio. Faltó acople porque faltó temple, aunque el trazo fuese limpio en ocasiones. Iba largo también por el izquierdo, pero reponiendo más, por lo que no se produjo conexión entre toro y torero. Mató de estocada contraria que hizo guardia y estocada corta fulminante antes de recibir silencio.

Con decisión y mucha firmeza le enjareto cuatro verónicas y una media al segundo Fernando Adrián. Escurrido de carnes el novillo, se mostro áspero y brusco. Le ofreció la tela siempre por abajo, Adrián, dando distancia y consiguiendo el acople rápido para soplarle dos tandas por la derecha de buena fábrica. Mejores fueron las que llegaron mediada la faena, con el animal exhibiendo su magnífico pitón derecho. Al confiarse en uno de pecho, el novillo se quedó bajo la tela para propinarle una voltereta de la que recibio dos fuertes varetazos en el muslo derecho. Aun así, Adriánmato al utrero de fulminante estocada y paseo una oreja antes de entrar a la enfermería y salir por su propio pie.

De distintas hechuras y trapío era el tercero, más cuajado y con peores ideas que sus hermanos. Disposicion e inteligencia hubo en la faena de un Cerro muy hecho y sin ninguna duda, que aguantó la cara suelta del animal y sus continuos cortes en el viaje. Fuecapaz, incluso, de deslizar muletazos con mérito y belleza en una labor muy sólida. Culminó con ceñidas manoletinas y falló luego con el acero con un novillo muy molesto, dejando el premio en silencio.

Quiso estirarse a la verónica Montiel en el cuarto con poco acierto, ante un novillo largo y de estrecho cuello que quiso apretar en el caballo con un solo pitón. Tenía cierto poder el novillo, que humilló siempre con largura y recorrido pero volviéndose con presteza a la muleta de un Francisco Montiel al que le faltó firmezay bragueta para tragarle a un utrero con mucha emoción y de lío gordisimo para un torero con más capacidad y experiencia. Mató mal y un aviso precedió al silencio.

De bonita lamina e imponente trapío fue Frijol, el quinto, acalambrado de los cuartos traseros pero humillador, que tomó una vara queriendo empujar más que pudiendo.

Lo rompió para adelante con mucha seguridad Fernando Adrián, que entendió las buenas condiciones y se rompió con él en tandas de ajuste, temple y entrega, con inteligencia, valor y la misma profundidad que mostraba el de Peralta, que colocaba la cara con clase en los templadísimos muletazos de mucho gusto. Un feo metisaca y varios pinchazos deslucieron la labor, que se quedó en vuelta tras aviso y vuelta también al utrero de Hermanos Peralta.

Seguridad y aplomo hubo también en el saludo capotero de Rafael Cerro al sexto, un animal de fino cuello y lavara cara, más en hechuras de Contreras, que se dejó pegar en el peto. Bueno y ajustado fue el quite por gaoneras abrochadas con revolera airosa.

Brindó al público Cerro y de rodillas en el tercio intentó someter la geniuda embestida, cada vez más corta. Quiso aprovechar la brizna de empuje del pitón izquierdo, pero no lo aceptó el guasudo novillo de Peralta. Puso voluntad, arrojo y valor en un esteril arrimón final. Mató de estocada corta y escuchó palmas dedespedida.

Ficha del festejo

Cuéllar. Un cuarto de plaza. Novillos de Peralta. El quinto, premiado con la vuelta al ruedo.

Francisco Montiel: silencio y silencio tras aviso

Fernando Adrián: oreja y vuelta tras aviso

Rafael Cerro: silencio y palmas